Un Final Sincero

el

Esta es mi respuesta al cuento que está publicado en http://www.cuentocolectivo.com/?p=1480

          El pequeño Jacobo se encontró rodeado de muchos niños con el mismo vestuario que los maquilladores le ayudaron a colocarse. Frente a él había un pupitre y una multitud de personas que esperaban por una gran interpretación. A Jacobo no le quedó más remedio que sentarse en su sitio antes que el nerviosismo acabara con él. La obra comenzó muy armoniosa con varios niños que cantaban una estrofa de una canción popular. Jabobo, por suerte, se la sabía de memoria y empezó a entonarla.

                El público estaba muy agradado por la melodía infantil y al final se levantaron de sus asientos para aplaudirlos con emoción. Sin embargo, no todo era felicidad dentro del teatro. La señora del carrito entró furiosa y le exigió una respuesta al pequeño Jacobo: ya no tenía que vender, así que el día para ella había terminado. El público y los demás actores no comprendían la llegada de aquella señora y Jacobo no tenía el valor para disculparse. Estaba muy apenado y al mismo tiempo un dolor muy fuerte se concentraba en su estómago. Rápidamente, Jacobo corrió al baño y sacó de su cuerpo todas las golosinas que había comido. Con su cara pálida, Jacobo regresó al escenario y la señora del carrito le entregó una medicina para que mejorara. Antes de irse, le dijo: si me hubieses pedido una golosina, yo te la hubiese entregado con mucho amor, mi niño.

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