El automovil de la esperanza

el

           Era de noche, no se escuchaba ningún ruido en las calles. La gente parecía estar oculta dentro de sus casas, en sus habitaciones. Por un momento un automóvil viejo se estacionó. Poco a poco la gente se asomaba a la ventana y encendieron las luces de sus balcones. La esperanza llegó a la calle. Un hombre de estatura mediana, blanco, y con una pipa se bajó del carro. Hizo un rápido reconocimiento de la zona. Le dio su visto bueno. Un curioso del edificio le gritó.

–          ¿Se le perdió algo por aquí?

–          Llegué hasta donde mi carro me lo permitió – Asintió el dueño.

         Los vecinos no sabían qué hacer. Desde el año pasado no llegaba una persona nueva a ese lugar, a menos que fuese a robar. Una señora recuerda cómo le quitaron sus pertenencias mientras llegaba a la puerta de su edificio: Seis en punto de la tarde. Ya estaba oscuro. Le era difícil ver la cerradura para abrir la puerta. Un jovencito se le acercó y le preguntó la hora. Muy amablemente se decidió a contestar, pero al  mirar su reloj plateado, el muchacho advirtió: – Quédate quieta y dame las bolsas que traes. –  

         Asustada, la señora entregó las compras que había hecho en el mercado hace una hora. No lo podía creer. Se había quedado únicamente con su reloj y las llaves. Un año después, la misma señora no quería volver a pasar por ese susto. Lo más extraño es que aun la calle no tenía vigilancia. Se hicieron innumerables llamados a los medios de comunicación para que la población conociera el problema de esa zona. No hubo respuesta.

         El dueño del automóvil miró con detenimiento todos los edificios, como si pensara en algo más. El curioso del edificio alzó la voz una vez más. – Si no se va le destruimos el carro-  Al señor parecía no importarle los comentarios. Seguía en su observación. Los demás vecinos comenzaron a gritar y el curioso bajó con un bate dispuesto a pelear. Seguidamente otras personas caminaban hasta el automóvil del dueño. Se formó una rueda. El dueño del automóvil decidió hablar: – Vengo a ayudarlos, sé que han estado desprotegidos por mucho tiempo- El curioso contestó: – Con el tiempo aprendimos a protegernos de los delincuentes- La señora que robaron hace un año protestó: – ¿Y quién nos dice que no eres un ladrón?- El dueño del automóvil miró a la señora y le dijo: – Vine aquí porque se de sus problemas –

         Las personas que estaban alrededor del dueño se miraron. Había mucha confusión. – ¿Recuerdan la vez que escucharon unos disparos y nunca supieron quienes fueron los implicados?- El curioso alzó la voz de inmediato: Ah, lo que falta es que digas que fuiste tú, pero disfrazado. – La señora se retractó: – El señor se ve una persona seria, dudo mucho que mienta. – El dueño lanzó la respuesta sin pensarlo: – Yo los capturé y los llevé a la comisaría. Soy el nuevo policía del pueblo. El que siempre estuvo ahí, cuando más lo necesitaron, pero sin revelar su identidad para no causar más miedos entre ustedes. – Los habitantes del pueblo bajaron la guardia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s