Amanecer con deseos de vivir

Aún recuerdo cuando te costaba abrir los ojos en las mañanas. No sabías si continuabas en una pesadilla o si regresabas a la realidad. Es curiosa la lentitud con la que te alejabas de la almohada y de pronto, como al sentir un corrientazo, corrías muy emocionado al escritorio para ver que habías recargado la…