Amanecer con deseos de vivir


Aún recuerdo cuando te costaba abrir los ojos en las mañanas. No sabías si continuabas en una pesadilla o si regresabas a la realidad. Es curiosa la lentitud con la que te alejabas de la almohada y de pronto, como al sentir un corrientazo, corrías muy emocionado al escritorio para ver que habías recargado la batería de tu teléfono inteligente la noche anterior. Más tranquilo sacaste unas hojas de papel guardadas en una gaveta para colorear el mundo que siempre soñaste: uno en el que las sonrisas fuesen el inicio de la felicidad infinita y no terminaran jamás. Sin embargo, con el paso del tiempo creciste y  esos colores desaparecieron del papel como por arte de magia. Era el momento,  la oportunidad para comenzar a trazar nuevas líneas que te llevaran por otros caminos, las rutas de tus próximas expectativas de vida.

Fui insistente. Te dije – dibuja tu propio mundo, tu mapa de vida,  el verdadero, el de un ser humano como cualquier otro con virtudes y defectos – Pero te daba miedo agarrar el creyón y hacer una línea recta o curva. Daba igual. De todo se aprende, de los éxitos y mucho más de los tropiezos. Y no fue hasta que tú mismo un buen día te levantaste de tu cama y decidiste cambiar aquellos creyones de la gaveta por pensamientos que  más adelante se convirtieron en acciones.  Al primer obstáculo desistías de la meta que te proponías con mucho optimismo. Por ejemplo, para hablarle a una persona lo pensabas una y otra vez; corrían gotas de sudor por tu frente y te escondías para evitar la burla de los que estaban a tu alrededor. Pero te diste cuenta que el aislarte del mundo real para vivir en tu propia fantasía era dañino para tu salud.

A pesar de tus nervios te acercabas a la gente y conversabas sin ningún problema; hiciste nuevos amigos en la zona residencial y en el colegio. Sin embargo, no en todos podías depositar tu confianza. Unos se aprovechaban de tu buena voluntad al pedirte dinero prestado y creíste que te lo iban a devolver. Fue una de las primeras decepciones que tuviste con la realidad porque no todos deseaban tu bien. Pero eso, lejos de desanimarte, te hizo más fuerte para ser perseverante en el camino de la vida. Ahora ya tienes idea de que debes pisar tierra y simplemente vivir. Solo ten mente positiva, visualiza tu fuerza interior y lucha por lo que quieres.

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