Una verdad desconocida


          Carlos citó a Mariana en un cafe. Quería conversar con ella, no de trabajo, sino de su vida personal. Entusiasmada, ella llegó puntualmente a la cita, con una gran sonrisa que no tenía otro nombre sino alegría. Con el paso del tiempo ambos pidieron un cafecito con sabor a felicidad y hablaron sobre sus vidas. Carlos compartió con Mariana su deseo de viajar alrededor del mundo, mientras que ella deseaba encontrar el amor y formar una familia. Al escuchar eso, Carlos aseguró que en sus planes no estaba el tener hijos. Así, la sonrisa de Mariana desapareció poco a poco…

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