Una ausencia que todos notan


         C9lFBsVUwAItj6F

          El atardecer llegaba poco a poco a la ciudad. Eran casi las cinco y treinta de la tarde. Se sentía un terrible frío en el ambiente y Laura no estaba a gusto con el estado del tiempo. Se dirigió rápidamente hasta la cocina y se preparó un chocolate caliente para volver a su temperatura normal. Mientras bebía su chocolate no paraba de pensar. Se veía muy preocupada. Era evidente que algo la incomodaba más allá del frío. Se levantó de la silla y caminó hasta su habitación: un gran espacio con una cama matrimonial y un armario. De repente, Laura se colocó frente a su armario, respiró profundo y deslizó la puerta hacia la izquierda. Una variedad de vestidos, blusas, faldas y pantalones rodeaban el estante. Más abajo eran innumerables los pares de zapatos que Laura poseía.

  • ¿Qué voy a hacer con tanta ropa? – Se preguntó.

          La luna había llegado sin anunciarse, como es su costumbre. Laura tomó un vestido largo de color azul oscuro y unos zapatos negros. El tiempo se hacía cada vez más corto. Laura se vistió, se arregló el cabello y se maquilló en pocos minutos. Estaba apurada. Se montó en su automóvil y salió a un hotel donde fue convocada una reunión. Su rostro no era muy agradable todavía. Al llegar, se encontró con muchas personas a su alrededor. Los hombres no dejaban de admirar su belleza externa. El vestido largo azul oscuro estaba ceñido al cuerpo y a través de él se podía observar la delicada forma de su anatomía. En cambio, las mujeres trataban de disimular un detalle que distinguía a Laura de todas las presentes. Laura saludó cordialmente a todas las personas de la reunión, pero un oficial de seguridad la detuvo por un momento.

  • ¿Qué sucede? Voy a saludar al presidente de la compañía y a su esposa. Dijo Laura con seguridad.
  • No es nada contra usted, señora. Son las órdenes de mi jefe. No debe pasar. – Respondió el oficial muy serio.

        El oficial de seguridad tomó por el brazo derecho a Laura y la llevó hasta la salida del local. Laura se sintió humillada y herida por la forma tan despectiva que la trataron en la reunión. Era la segunda vez que sintió la soledad. La primera fue una noche de semana en la que regresó muy cansada del trabajo. Su novio la había abandonado sin explicación. Su habitación y el resto del apartamento estaban vacíos. Fue la misma sensación que sintió la noche de la reunión.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s